Azulada como el cielo que la abraza
Tenía una piel muy fina
y grandes ojos con propia vida
Era como si,
cuando la miraba a los ojos
yo estuviera a solas
en el límite del mundo, de su mundo...
en una playa del oceáno
barrido por ese suave rumor de las olas
Notó mi mirada en ella.
Sus labios devoraron mi aire.
Su movimiento de labios
me puso de punta
todos los pelos de mi deshecho cuerpo;
envió una corriente sensual
por todo mi ser
que no fue muy diferente
al placer de la pasión...
Ella con los pelos alborotados;
cuya cabeza es nido de aves en peligro de extinción;
seguirá viva y latente en ella misma
por siempre jamás.
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