martes, 22 de marzo de 2016

Escorpión de terciopelo

En un lugar muy lejano dentro tu mirada, donde exploto de felicidad, me encuentro yo [D]escribiéndote.Y he de admitir que me cautiva pensar que el destino tuvo que ver en esto de mi enamoramiento fugaz e intenso. Sinceramente mi parte racional es la que predomina en mí, pero desde el día en que te conocí, esa teoría comenzó a caminar en la cuerda floja…
La mirada es el espejo del alma dicen, pero para mí es la entrada de la misma. Para poder expresar claramente lo que provocas en todo mi ser, antes debo confesarte mi forma de ser, mi forma de amar.
Hace años, yo tan solo era una chiquilla, que creía que vivía la vida vorazmente. Chiquilla, que por un breve tiempo creyó haber tropezado con el verdadero amor de su vida, y he de confesarte, que fue el primer amor, y por más daño que ese amor tatuó en mi piel dorada, no me arrepiento de nada, ya que me hizo cenizas pero antes de ello me convirtió en fuego. Aquel amor me tatuó bellas sonrisas en la espalda, pero tintó de negro una parte de mi loco corazón. A día de hoy eso es sólo un recuerdo que me gusta alimentar con las palabras: “todo sucede por algo, y de algo se aprende”.
No culpo a nadie de que ahora mismo mi forma de amar se haya convertido en otra, como si de una metamorfosis se tratara. Mi forma de amar es loca, apasionada, intensa, quizá presente rasgos bipolares, pero sé que aporta luz y alegría. Esto casi lo puedo afirmar por las confesiones de amantes nocturnales, compañeros pasionales, colegas de sonrisas, artistas con los que he compartido lienzo en un universo paralelo.
En mis relaciones, si se las puede llamar así, suelo ser la que flota en las palabras que ninguno de los dos se atreve a decir, y la que desata las cadenas para que cada uno pueda hacerse viento. Esto al principio a todos gusta, y es cuando establecemos por ambas partes “el pacto”, pero este pacto se ve deteriorado en cuanto quieren más, aquel “más” que yo no puedo dar, o no me siento capaz de dar. Toda la magia creada en nuestros cuerpos, en nuestro respirar, se desvanece en el momento que deja de ser el momento y se transforma en asesino, asesino del hermoso vínculo creado, dibujado, esculpido, tallado por mi manera de besar las sonrisas. Y es así como he ido creando mis historias de vida, de exquisito placer, de tropecientas mil formas de sentirme salvajemente viva. Algunos piensan que he construido una vida vacía, inundada por una soledad extrema con hambre voraz de enamorarse, y lo que ellos no saben es que enamorada estoy de mis ganas de sentir, de florecer en un mar de pasión, de nadar en lágrimas de alegría y tristeza, de ese esplendoroso equilibrio entre el otoño y la primavera, pero la palabra enamoramiento pierde sus estribos por mi LIBERTAD. Y es así como el amor se ve locamente enamorado de la libertad.
Me conoces no desde hace mucho, pero yo siento que en una de mis otras vidas te he conocido. No conozco tus manías, ni tus impulsos llenos de vida. Tú tampoco conoces mis secretos, ni miedos, ni rarezas, ni manías, pero lo cierto es que muero de enormes ganas por presentártelos.
En mi refugio donde la belleza son los colores, mis ojos son quienes gobiernan en mi forma de percibir los encantos y desencantos de los seres. VEO COLORES. Colores de plenitud, de esencias, de personalidades, de belleza, de locuras… Dichos ojos, que van de la mano de mis subliminales emociones, asignan un determinado color. A tu exquisita forma de ser, le asignaron un color, de pureza, bondad, dulce timidez, exquisita ternura y transparencia.
Mis sentidos captan tus maneras de ser, tus formas de enloquecer, tus maravillosas indecencias que cautivan. Deliciosas simplezas en tu forma de desenvolverte.
Declaro ante un tribunal de locos, que me convertiría en aire, para que me respires y entrar en tus pulmones, ansiosos de fumarse la vida. Declaro también, que si me susurras locuras, me convierto en fuegos artificiales.
Sólo estoy tratando de decirte que eres la fugacidad que mi libertad ha estado buscando. No busco que me ames, ni mucho menos, sólo deseo crear la oportunidad de darte de mí y tu darme de ti, porque si tenemos sed, démonos de beber mutuamente.
Busco vivir momentos imborrables, matar la palabra curiosidad, sentirnos gigantes en un mundo que hayamos fabricado. Que si vuelo lejos y alto, tan alto que ni siquiera puedas verlo, tengas esa capacidad de emprender rumbo, tu propio rumbo.
Tampoco busco un “TE QUIERO”, lo que verdaderamente busco y necesito es un: “AMO TU LIBERTAD”, porque yo no te contestaré con un típico “TE QUIERO”, sino con un “MI LIBERTAD TE AMA”. También anhelo que tu cuerpo sea mi alimento, y que mis insaciables ganas de luchar, de sonreír, de pintarte tus días de colores, sean tu alimento.
Necesitaría encerrarme los domingos contigo, quizá te enseñe mi cuaderno donde reflejo mis pensamientos, o quizá te sorprenda contándote los lunares de todo el cuerpo, y memorizando tu sonrisa en mi memoria a largo plazo. También me estremecería oír tus delicadas y alocadas historias de pasión, encuentros carnales, desamores, amores fugaces, porque esto se trata de conocernos el uno al otro, con sus magníficos tropiezos y gloriosos sufrimientos.
Despertaría contigo en tu cama de metro cincuenta, y verte dormir o roncar, me da igual, porque probablemente este fotografiándote para cuando despiertes crear eso que llaman sonrisa, en tu  dulce rostro. Si quieres puedes llamarme loca, es más, HAZLO. O puedes tocarme con tu mano derecha el lado izquierdo de mi mejilla, en seguida notarás que me sonrojo, pero ya me da igual. Desnudaría mi alma todas las veces que me lo pidieras, sin esperar que lo hagas tú también, porque sólo espero de ti lo que tú esperas de ti.
No espero que seas ese tipo de chico, que todas quieren encontrar en su vida, sólo que seas el tipo de chico que  planta girasoles en mi cuerpo con solo tocarme y mirarme.
Tengo una lista. En esa lista tengo futuros planes, algunos puede que te parezcan absurdos, o quizá no. Tal vez te apetezca hacer algunos conmigo, o tal vez no, pero también existe la opción a animarme a hacerlas y mirarme, mirarme con tu mirada todopoderosa, y decirme en voz alta que nada en esta vida puede ser juzgado, y si en algún momento lo es, proponme que saltemos juntos aquellos juicios insanos.
Seguramente cada día que pasase a tu lado, se me ocurriría un nuevo adjetivo para describirte, y si no fuese así, me lo inventaría, y terminaría creando un diccionario con vocablos que sólo se centrasen en tu magnífica descripción. Ojalá y algún día, nuestros labios sean uno, como una gran marea, o una tempestad, experimentando y probando sabores que desconocían.
Intuyo que tú también vas de la mano de tu libertad, libertad que se podría parecer a la mía. Decirte que así como disfrutaría de tu presencia, lo haría de tu ausencia, porque para mí el echar de menos a alguien es básico para que en el reencuentro de entes exploten las luces, las chispas, y se produzca esa mezcla de colores, NUESTROS COLORES.
Siento que si voy a un concierto contigo, flotaría en mi atmosfera, en mi océano, en donde tú serías la luna que ejerce el poder para crear las mareas. Te susurraría cada palabra de cada canción, te besaría, te mordería, te abrazaría, te comería y te entregaría mis ganas de absorberme en una gran pasión.
En mi sano juicio, no sé si presientas algo de lo que te confieso en esta carta, de verdad que no lo sé, y es por tu forma de ser, porque sabes cómo desintegrarte y de esa peculiar manera de hacerte ARTE. Fomentas dudas en mí, pero puede que yo también lo haga en ti. Aunque sé que soy un poco loca y niña, no sé como idear una manera para confesarte todo esto, puede que valga un: “quieres tener una cita conmigo”, aunque en mi opinión es algo simple, comparado con lo que pueda nacer de la unión de nuestras almas.
Te ofrezco mil intentos de dominar el mundo, de inventar futuros, de agotar y rellenar la palabra esperanza. Y claro está que abrazos, abrazos y muchos abrazos.
Tan sólo quiero que comprendas que hay mujeres que se asemejan a las estaciones del [D]año, y puede que yo esté en ese grupo. Y también me haría ultra feliz que entiendas que si en algún momento te doy la espalda es para que tú conectes con tu libertad y con tus instintos más básicos, probablemente yo esté haciendo lo mismo. No durará mucho, pero piensa que después nos contaremos el disfrute de la experiencia, entre muchos abrazos y caricias, contaremos y desnudaremos las palabras que nos dé la gana de decir.
Mis ganas insaciables de saborear la vida quieren que sepas que soy de esas típicas personas, que se enamoran de una manera peculiar… Quizá no te dé los buenos días cada amanecer, o te diga mil te quieros. Pero si soy la chica que conoce mil y una formas de soltarse el pelo, para que posteriormente me lo recojas y llenes de besos mi cuello, mi espalda…
Afirmo que me gusta navegar en los pensamientos de mi mente, mis ideas alocadas, y te confieso que esa manera tuya de saber mantener tu misterio, como si de una fragancia única traída de París se tratase, me confunde, me estremece y me altera.
No tomes este escrito como una típica declaración de amor, ya que no lo es, porque si te soy sincera, “amor” no es la palabra que describe lo que siento por ti. Es algo más intenso. Y se ve alterada por la palabra “curiosidad”.
Te diré también lo que no quiero tener contigo: como por ejemplo las típicas citas en el cine, o los típicos regalos de san Valentín… Ese famoso 14 de Febrero, donde se supone que las parejas, los enamorados o novios se demuestran todo su cursi y materialista amor. Pero no me malentiendas. Te sorprendería con detalles que tal vez te hagan explotar de alegría, de sorpresa o de timidez.
Hazme sentir de todas las formas, conviértete en luna, sé mi equilibrio, o el compás de mi pentagrama. Léeme y reléeme, por favor. Sé mi libro favorito, ese que tanto adoro, ese que leo infinitas veces. Pero no el libro en formato e-book, sino el libro LIBRO, ese que tiene su portada, contraportada y páginas, para así poder pasar suavemente tus páginas, comprender tus palabras, y sacar la esencia que guardas. Y ojalá fueses un libro eterno, y puede que si tú me dejas, continuaría escribiendo en ti…
Fabriquemos momentos en blanco y negro, en color, o en sepia. Me da igual.
Y muy a mi pesar debo advertirte que no soy fácil ni complicada, simplemente soy yo. Y si algún día llega un momento de turbulencias, recuerda que yo me quedaré con los momentos intensos, porque pase lo que pasé te seguiré queriendo, pero puede que yo no sepa con exactitud lo que quiero querer… Pero ten siempre claro que no te haré daño, y que mi forma de ser hará todo lo que esté en sus manos para que también sea así.
Me encanta describirte, de todas las maneras posibles. Con miradas, con sonrisas, con palabras, con canciones… aunque me gustaría más hacerlo mirándote a los ojos y a los labios, tocándote o revolviéndote el pelo, a la vez que observo como tu cuerpo toma aire al respirar.
Y puede que llegues a pensar, que este escrito es una manera cobarde de confesar lo que siento, pero no es así. Sí me llegas a conocer, sabrás que uno de mis mejores amigos en casa, es mi portátil, y para cuando estoy fuera, un humilde cuaderno lleno o no de tachones, acompañados de pensamientos o reflexiones que emergen momentáneamente en mi ser, que son plasmados por mis ansiosos dedos.
Necesito, que algún día no muy lejano, seas el lector de estas páginas, y comprendas que eres el autentico destinatario de todas las palabras que aparecen en ellas.
Siento que puedes llegar a pensar que estoy loquísima, por ver colores en un cielo gris, o por entregarme vorazmente. Todo ello es originado por mis ganas infinitas de sentir, quizá sienta demasiado rápido, pero solo me vale con sentir. Pensarás también que mi forma de ser es repentina, pero la verdad es que tengo dos versiones en la piel: la primera, la más tierna, la que ama con pureza y blancura sin esperar ser amada; la segunda, la más temible, la que te hará creer que solo baila para ti, la que está corriendo sin tener claro el destino, la que anhela vivir y probar experiencias. Pero no considero a ninguna de las dos versiones malas, todo lo contrario, son mi mezcla y combinación perfecta. Sólo espero que sea un placer para ti, conocerlas a las dos.
En mis días nublados, con el cielo gris destintado, prométeme que me abrazarás y me darás un beso en la frente, porque no me es necesario que me llenes con palabras típicas como: “todo va pasar”, “estoy contigo” o “todo irá bien”, ya que prefiero apoyarme en la fuerza de tu abrazo, en la magia que dejarías en mi frente al besarla. De esta forma ocurrirá ese fenómeno, que aún no he puesto nombre, pero consiste en que mi esencia se aferre a la tuya.
No te puedo asegurar un para siempre. Además creo que tú tampoco eres de los que creen en los “para siempre”. Aunque debes saber que lo que tengamos será algo único, porque lo que se tiene depende totalmente de la unión de las dos personas, personas que si no son las mismas, dicha unión cambia, ni para bien, ni para mal, simplemente hace única a las demás. Sospecho que no sólo será único lo que viviremos, sino también serán únicas las ganas que tendrán mis labios, en algún determinado momento, de besar los tuyos. ESAS GANAS TAMBIÉN SERÁN EXQUISITAMENTE UNICAS, NO EXISTIRÁN COPIAS NI REPLICAS.
Se me viene a la mente justo en este instante, que un día, me dijiste que no eres rencoroso, y perdonas, pero no olvidas, a lo que yo estuve de acuerdo contigo. Sepa pues que uno de los pilares de mi vida, es la sinceridad. Esa sinceridad, que no todo el mundo valora, o no se entrega a ella en su totalidad. Solo sepa que tengo la capacidad de fabricarte un abrigo de sinceridad, que te abrigue de ella. A cambio espero miradas tuyas, que me ruboricen, palabras sinceras, y cosas que te hagan feliz, a tu persona, a tu alma, lo que sea, que yo sabré entenderlo. Por tanto ansío que entres en mi vida, y por ello has sido la inspiración que respiraba mientras escribía esto. Recuerda que tu mirada, compuesta por ese par de ojos marrones misterio, han sido los que en mi imaginación me observaban y ruborizaban al escribir cada palabra de esta carta.
Y bueno, que… Ojalá me quieras libre, porque para mí será un placer quererte libre.




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